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Guillermo Eduardo Pilía
La Plata, Argentina
XXIV
Siembro sólo una sílaba
la estación la devuelve
transformada en madera.
Otro año que declina. Y se alargan
las uñas de los dedos de los muertos.
Tan dentro está Dios que apenas se siente
como no se siente el pie ni la mano
que no horada una llaga.
Tengo esta voz menor
que apenas crece un palmo,
como hierba en la sombra.
de su libro: Caballo de Guernica
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